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Monumentos Naturales

Monumentos Naturales

La mano paciente de la naturaleza

La riqueza natural del Parque Sierra de Aracena y Picos de Aroche ha dado lugar a la existencia de una serie de enclaves de ineludible visita, lugares en los que los elementos han seguido su curso natural durante siglos y que hoy día se han convertido símbolos de esta Comarca.

La Gruta de las Maravillas, en pleno casco urbano de Aracena, es el monumento natural más visitado de la provincia de Huelva. Sus más 1.200 metros visitables la convierten en la cueva turística más extensa de toda España, así como una de las pioneras en este tipo de turismo.

EL AGUA HA HORADADO PACIENTE LA ROCA CALIZA DEL INTERIOR DE LA GRUTA DE LAS MARAVILLAS PARA DAR LUGAR A UN ESPACIO EN EL QUE SE CONCIBEN LOS SUEÑOS

Vista del Gran Salón, en la Gruta de las Maravillas de Aracena.

Cuenta la leyenda popular que un vecino de Aracena que perdió una res fue su descubridor. Desde 1914, la Gruta de las Maravillas tiene sus puertas abiertas a un público que se sorprende por las formaciones cársticas, estalactitas y estalagmitas existentes en el interior, a las que el agua ha moldeado con paciencia, para crear todo un mundo de formas imaginarias. Alrededor de 150.000 personas conocen cada año este emblema de la Sierra, que tiene restringido el número de visitas diarias por motivos de conservación.

La celebración del centenario de su apertura, en 2014, ha supuesto también la apertura de nuevas galerías visitables (La Palmatoria, Marmita de los Gigantes o la Sala de los Banquetes), lo que supone una notable modificación al trazado que se realizaba desde 1929.

El agua, tan presente en la vida de este Parque Natural, es esencial también para comprender otro de los monumentos en los que la Madre Naturaleza está presente. La Peña de Arias Montano está situada a escasos kilómetros de Alájar, cuyos vecinos conviven con este travertino que hace las veces de Balcón de la Sierra. El trabajo constante del agua horadando la roca, así como las sales disueltas en el cristalino líquido, han dado lugar a este espacio, en el que coexisten varias cuevas y formaciones rocosas, así como diferentes espacios de interés, como la ermita de la Reina de los Ángeles, el campanario o el Centro de Interpretación del Humanismo, que desgrana la vida de Benito Arias Montano.

El célebre sabio, confesor de Felipe II, descubrió durante sus temporadas en la Peña un espacio en el que culturas prerromas hallaron un magnetismo telúrico y en el que se habían realizado rituales de adoración a la Naturaleza. Ese magnetismo atrajo también a Arias Montano, que escribió sobre la Peña: “…estancia es, que por ninguna ciudad la trocaría. Por no haber visto en cuanto he andado en España ni aún en otras provincias, un sitio semejante a éste de la Peña…”.

Cercanos a la Peña, y con el agua también como protagonista, están los Chorros de Joyarancón, el paraje natural más emblemático de Santa Ana la Real. Sus cincuenta metros de altura los convierten en el salto de agua más elevado de toda la comarca y todo un espectáculo en los meses de lluvia, en los que el torrente cae con fuerza desde las alturas.

Vista aérea de la Peña de Arias Montano.

Los Chorros están situados junto al camino que une Santa Ana con Castaño del Robledo, un espacio en el que la naturaleza campa a sus anchas y con un sendero de fácil acceso para la llegada a pie. La sorpresa del visitante es mayúscula cuando llega a su destino, en el que el agua cae de forma constante, con un sonido y unas sensaciones que hacen que el visitante sienta que el tiempo se detiene.

Pero si este Parque tiene un emblema característico ése es la encina, compañera de viaje del alcornoque en la dehesa que cubre la mayoría de municipios de esta Comarca. Una de las más vistosas está en la Dehesa de San Francisco, en el término de Santa Olalla del Cala. Este ejemplar, de entre 400 y 500 años y unas dimensiones gigantescas, es un claro ejemplo de la vegetación autóctona de la predominante dehesa.

Situada a la entrada de esta explotación agropecuaria, propiedad de la Fundación Monte Mediterráneo, esta emblemática encina fue catalogada por la Junta de Andalucía como Monumento Natural en 2001, un reconocimiento no sólo al ejemplar, sino a una forma de vida vinculada a este árbol y a su medio. La dehesa es el mejor ejemplo del desarrollo sostenible, en el que el respeto entre el hombre y el medio son vitales para su subsistencia y un sistema económico que ha dado sentido a toda la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Más al oeste, en pleno corazón del Parque, reposa un rincón idílico para el descanso y el disfrute de la naturaleza, punto de partida de numerosas rutas de senderismo y espacio para la convivencia entre serranos durante décadas. El Talenque está situado en el término municipal de Galaroza, en las inmediaciones de la pedanía de Navahermosa, cuya carretera de acceso divide en dos este histórico espacio al que puede accederse por el desvío a Valdelarco desde la carretera Nacional 433.

Hoy día, el Talenque cuenta con un espacio para el recreo gestionado por la Consejería de Medio Ambiente, en el que suelen reunirse grupos de amigos a disfrutar de celebraciones campestres. Su parcela más oriental está declarada Zona de Reserva por su población de roble melojo, de las más notables de todo el Parque.

Nuestras dos últimas paradas nos llevan al oeste, dirección a la frontera con Portugal. En Aroche, su particular orografía les ha permitido disfrutar de rincones tan dispares como sus Llanos de la Belleza o el Paraje Natural Peñas de Aroche. Las populares ‘Peñas’ ocupan una superficie de 718 hectáreas dentro de un área de media montaña cuya parte central presenta un mayor relieve. Ahí destacan los barrancos y desfiladeros conformados por enormes bloques de granito.

Arboleda en el paraje de El Talenque, en Galaroza

La jara, el brezo, así como alcornoques y encinas son la principal referencia vegetal en este espacio, cuyo aislamiento le ha conferido un grado de conservación ideal para su selecta fauna. El Paraje Natural Peñas de Aroche está catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), un oasis para numerosas especies de rapaces entre las que destaca el buitre negro, que ha hecho del término de Aroche uno de sus destinos preferidos.

Flor de Jara

Junto al buitre negro también destaca la presencia del milano real, el águila imperial ibérica, el águila real, el águila perdicera, el águila calzada, el búho real o la cigüeña negra.

Muy cerca de Las Peñas está el Paraje Natural Sierra Pelada y Rivera del Aserrador, un espacio de casi 13.000 hectáreas que ocupa parte de los términos de Almonaster la Real, Cortegana, Aroche y Rosal de la Frontera. Catalogado también como ZEPA, aquí conviven dos áreas geofísicas diferentes: el macizo montañoso de Sierra Pelada y el pasillo por el que discurre el cauce de la rivera del Aserrador.

A lo largo de su territorio, el buitre negro construye sus nidos hasta el punto de convertir a esta zona en su mayor colonia reproductora en Andalucía y una de las más importantes de Europa.

También nidifican aquí otras rapaces como el águila real, el búho real o el águila culebrera. Pueden observarse, además, ejemplares de buitre leonado y otras especies como la cigüeña negra o, por los cursos de agua, a la nutria.