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Lugares Singulares

Lugares Singulares

La Historia y la Naturaleza se dan la mano en la Sierra

A lo largo de los reportajes que componen este número especial de la revista ‘Entorno Natural’ conocerá numerosos lugares cuyo atractivo los ha convertido en parte de rutas con las que saber un poco más de nuestro espacio protegido.

Pero si de algo puede presumir el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche es de albergar rincones naturales, monumentales o parajes singulares en todos y cada uno de sus municipios. No sería justo dejar fuera a otros lugares que, de forma individual, son reflejo de la historia, la riqueza natural o cultural de sus pueblos. Este recorrido nos llevará por seis paradas que van desde Rosal de la Frontera a Zufre, previo paso por Aroche, Cumbres de San Bartolomé, Corteconcepción e Higuera de la Sierra.

Todas y cada una de estas etapas permitirán que profundicemos un poco más en la historia de esta Comarca, en su riqueza natural y patrimonial a través de estos seis puntos de interés.

Conjunto Megalítico de la Pasada del Abad (Rosal de la Frontera)

La provincia de Huelva acoge a lo largo de su extensión numerosos ejemplos de la cultura megalítica. La presencia de estos restos a lo largo de las comarcas onubenses también tiene su espacio en varios puntos de la Sierra, cuyos yacimientos han sido inscritos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz por parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.

Aquí, los restos más conocidos son los del término municipal de Rosal de la Frontera. Pese a ser el municipio más joven de toda la Sierra, la presencia de estos restos certifica la presencia de poblados junto a la rivera del Chanza desde hace varios milenios.

El monumento megalítico de la Pasada del Abad se encuentra a pocos kilómetros de Rosal de la Frontera, a pie de la carretera Nacional 433, junto al antiguo puente sobre la rivera del Chanza y perfectamente acondicionado para su visita.

Este conjunto, situado sobre una pequeña loma, cuenta con seis ortostatos –losas verticales– desprendidos que formarían parte de la cámara de un antiguo sepulcro en galería. Muy cerca de se encuentra otro importante yacimiento, el del Cerro del Castillo, en el que se aprecia todo el contorno de muralla y algunas estructuras que por la datación de los materiales parecen ser de origen celta (IV – III a. C.) al igual que el monumento anterior.

Según el arqueólogo Eduardo Romero Bomba, otros lugares destacados para esta ruta megalítica, aunque con mayor dificultad para su visita, son los dólmenes de Los Puntales, La Alcalaboza II, La Portilla, La Corteganesa, Los Praditos, El Torrejón II, Monteperros I, La Belleza, Castellana III, Montero o los menhires de Monte Chico y Alcalaboza III, todos ellos en el extenso término municipal de Aroche.

Asimismo destacan Coquino I, en Corteconcepción; la necrópolis de Corteganilla I, en Cortegana; Los Llanos, en Puerto Moral; la necrópolis de Los Azulejos, en Santa Ana la Real; el dolmen del Collado de las Liebres, en Cala; la necrópolis de Jarrama y Monte Acosta, y los dólmenes de La Corchuela y la Adelfa en Zufre.

Ciudad romana de Turóbriga (Aroche)

Aroche es uno de los municipios con mayor historia de toda la Sierra, reflejo de todas las culturas que han pasado por su territorio desde hace más de cinco milenios. La ocupación de la Península Ibérica por las fuerzas del Imperio Romano dio pie a la fundación de dos núcleos en el actual término municipal arocheno: Arucci y Turóbriga, dos centros de vida a escasa distancia y de los que hoy día perviven numerosos restos.

Turóbriga fue la culminación del proceso de ocupación y control de la zona denominada como Baeturia Céltica, con el que Roma pretendía proteger las extracciones mineras de la zona. La mayoría de sus edificios se construyeron entre los siglos I y II d. C., mientras que en el siglo III fue abandonada definitivamente.

En la actual Aroche, un buen número de piezas expuestas en el Museo Arqueológico de la Cilla dan fe de la presencia romana en estas tierras. Cuantiosos fragmentos de esculturas, monedas, basas y capiteles, restos del podium de un templo y otros elementos componen la rica colección de este centro cultural, que ocupa el antiguo Convento de Los Jerónimos (siglo XVII).

Los Llanos de la Belleza acogen el único núcleo romano visitable de la provincia de Huelva. La ermita de San Pedro de la Zarza, conocida popularmente como de San Mamés (siglo XV), se asienta sobre la antigua basílica romana de la ciudad de Turóbriga (siglo I d. C.), cuyas excavaciones se están desarrollando desde finales de los años 90 del pasado siglo.

Los trabajos realizados han permitido sacar a la luz buena parte del foro, del que se conserva el podium del templo de Apolo y Diana, así como los restos de una serie de capillas laterales. Además de la basílica, ocupada como ya hemos dicho por la ermita de San Mamés, el foro contaba con plaza pública abierta con pórtico.

Otras zonas puestas en valor son las termas, con unas dimensiones que dejan entrever la magnitud que pudo alcanzar Turóbriga. Asimismo hay una casa parcialmente excavada con diferentes estancias en torno a un patio central. Aquí se encontraron diferentes piezas de la vida cotidiana de los habitantes de esta ciudad.

La última de las zonas puestas en valor ha sido el Campo de Marte, con una superficie cercana a los 4.000 metros cuadrados. Se baraja la posibilidad de que este espacio estuviese destinado a ejercicios militares o la celebración de ceremonias públicas fuera de los recintos sagrados.

El recorrido por estas ruinas, perfectamente acondicionado, permite conocer un poco más las dimensiones de esta villa romana que vuelve a tomar vida dos milenos después de su fundación y que descubre el pasado romano de esta franja de la Comarca.

La visita a Turóbriga permite también conocer la ermita de San Pedro de la Zarza, conocida popularmente como de San Mamés, y un magnífico ejemplo del arte de Repoblación en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. En su interior destacan las pinturas al fresco puestas en valor recientemente, que han dotado a este templo de una tonalidad cromática que sorprende a quien la visita. Estas pinturas del siglo XV han convertido a la ermita de San Mamés en un espacio de gran valor histórico y artístico para conocer.

Mirador de Piedra Utrera (Cumbres de San Bartolomé)

En el extremo septentrional del Parque, en el límite con Extremadura, se encuentra Cumbres de San Bartolomé. Uno de los enclaves más apreciados por los vecinos de la localidad y a la vez poco conocido por cuantos se acercan hasta ella es Piedra Utrera, el mirador natural acomodado sobre una inmensa roca.

Si hay algo que de verdad caracteriza a este rincón de la Sierra son las vistas que se pueden apreciar de los valles pacenses de Higuera la Real, Fregenal de la Sierra y Fuentes de León. El río Sillo, que marca el límite entre las provincias de Huelva y Badajoz, es otra de las muchas vistas que ofrece este mirador natural, así como el vecino pueblo de Encinasola, que se divisa sobre estas alturas.

Desde su posición, Piedra Utrera ofrece una única e irrepetible visión de los montes y llanuras que rodean a Cumbres de San Bartolomé, bifurcaciones de Sierra Morena que unida a los montes que presentan Aroche y Encinasola se introducen en Portugal.

El pastizal y matorral en la zona de pendientes se combina con un paisaje transformado de olivar y forrajeras en los espacios más llanos, lugar en los que destacan los cortijos y vistosas casas señoriales. Encinas, alcornoques, quejigos, se entremezclan con el pasto y matorral mediterráneo formando el típico paisaje adehesado de este Parque Natural.

Mirador de la Crucecita (Corteconcepción)

Corteconcepción emerge blanca en medio del verde intenso de la dehesa que la rodea por todos sus flancos. Situada en un pronunciado valle, esta localidad ofrece al visitante un punto estratégico en el que disfrutar de unas de las mejores vistas de todo el Parque: el Mirador de la Crucecita.
Una vez entramos en el pueblo, la extensa avenida Juan Ramón Jiménez nos llevará rumbo al barrio de La Corte, por cuya salida hacia el Pantano de Aracena llegaremos al área recreativa a los pies de este mirador, a un kilómetro del pueblo.

Allí, coronando la cima, una inmensa cruz blanca recibe al visitante tras una subida en constante ascenso y en contacto con el matorral de la zona. Pese al esfuerzo que puede suponer el tramo por el sendero balizado, la recompensa no tiene precio. Desde el Mirador de la Crucecita se contemplan unas sorprendentes vistas de Corteconcepción, aunque más espectaculares son las de la zona norte del Parque, que permiten disfrutar de formaciones como las Cumbres de Hinojales, la Sierra del Bujo, la del Ruar, la de la Jabata, la de Castillejo, la Cucharera o el Centro Garay.

La tranquilidad que rebosa en este acogedor espacio lo convierte en un rincón ideal para que los sentidos fluyan y disfruten de un lugar en el que el tiempo se para.

Las Tobas (Higuera de la Sierra)

Higuera de la Sierra guarda celosa un tesoro natural muy querido por todos sus vecinos, en el que la fusión del agua y la roca han alcanzado una armonía ideal para el disfrute de los sentidos. Las Tobas es un paraje caracterizado por una formación kárstica con una pequeña cascada en el que se ubican tres imágenes marianas, una de la Virgen de Lourdes, que preside el lugar, y otras dos que permanecen bastante escondidas y que son símbolo de la devoción de los vecinos de Higuera de la Sierra.

Las tobas calcáreas, nombre que reciben por las formaciones creadas tras un largo proceso ecológico de disolución del carbonato de la roca y su filtración en la pared, ofrecen al visitante excelentes vistas del lugar y lo transportan a paisajes más propios de cuentos de hadas.

Uno de los fenómenos naturales más impactantes de la zona y que ha labrado la naturaleza con el paso del tiempo son las distintas oquedades que dan forma a estas cuevas, por donde fluye una pequeña cascada con apacibles aguas, más abundantes durante el invierno, que se deslizan por las piedras porosas.

Para su acceso hay habilitado un sendero señalizado de unos tres kilómetros desde el camino que une Higuera de la Sierra con Zufre. Asimismo, un mirador permite disfrutar de las vistas de buena parte de la Sierra.

Paseo de los Alcaldes (Zufre)

El terreno escarpado que ocupa la mayoría del Parque Natural ofrece espacios idóneos para contemplar lugares inimaginables. Rincones privilegiados en los que se han construido miradores o espacios por descubrir en los que disfrutar de panorámicas menos conocidas. De entre todos ellos hay un espacio cívico situado en pleno centro de Zufre que se ha convertido, por derecho propio, en un lugar de obligada referencia para plasmar la magia de la dehesa y la ribera de Huelva sobre una posición privilegiada.

El Paseo de los Alcaldes es uno de los amplios espacios urbanos con los que cuenta el casco urbano zufreño. La herencia musulmana de esta población no sólo se circunscribe al origen de su nombre, sino a la disposición de su plano, con calles estrechas y tortuosas que confluyen en distintas plazas de cierta amplitud.

El centro neurálgico de la vida en Zufre es este Paseo, decorado con numerosos detalles cerámicos de marcada influencia sevillana por todo el recinto. Allí, entre la arboleda y fuentes, los niños cuentan con su propio espacio para jugar, así como hay habilitados rincones para el descanso y la lectura de los mayores. Pero lo realmente llamativo se encuentra en la margen opuesta a la entrada.

El muro que separa la plaza de la pronunciada pendiente se convierte en un parapeto que evita echar a volar imaginariamente para disfrutar, a vista de pájaro, de un paisaje en el que el Pantano de Zufre se funde con el bosque mediterráneo perfectamente conservado.

Desde ahí, muchos amaneceres permiten divisar espesos mantos de nubes que nacen de la ribera de Huelva y quedan a un nivel inferior de este Paseo de los Alcaldes, que esos días se sitúa más cerca del cielo. Aunque suene a tópico, es difícil describir con palabras las sensaciones que se viven en este rincón, atalaya desde la que ensimismarse con la riqueza natural que atesora el término municipal de Zufre.