Slide background

Artesanía

Artesanía

Forma de Expresión y Medio de Vida

La artesanía está estrechamente ligada a la vida diaria en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Todos sus pueblos acogen multitud de tesoros que manos anónimas labraron con paciencia y sabiduría a lo largo de siglos de historia. La interrelación de las personas y su medio natural ha permitido en esta Comarca el arraigo de distintas actividades que guardan estrecha relación con las labores agrícolas y ganaderas a partir de las que se ha dado forma a una práctica capaz de dar vida a auténticas obras de arte. Según el Registro de Artesanos de Andalucía, una quincena de profesionales se reparten por los pueblos de la Sierra. Conozcamos un poco más de ellos.

Madera

Esta actividad pastoril en sus orígenes ha calado hondo en generaciones de hombres del campo, que cubrieron sus largas horas de cuidado tranquilo del ganado con una distracción transformada en arte, del que hoy día existen grandes colecciones, como la del Museo de José Navarro en Cortelazor la Real.

Utensilios domésticos (platos, cucharas, tenedores, majas, cuencos…) y todo tipo de piezas decorativas conforman las colecciones de decenas de artesanos repartidos por la Sierra, en las que se perfila la destreza que algunos han alcanzado a partir de herramientas rudimentarias fabricadas, en muchos casos, por ellos mismos en función de sus necesidades y la madera de brezo o cerezo como aliada.

Junto a la talla de distintos tipos de maderas, el corcho que cubre los alcornoques es utilizado por algunos artesanos para dar forma a un tipo de asiento característico de la zona, tapones o diversas figuras decorativas.

Piezas talladas en madera del Museo de José Navarro de Cortelazor

LA TALLA DE LA MADERA TIENE EN ESTA COMARCA UNA GRAN LEGIÓN DE MAESTROS, QUE HAN PERFECCIONADO ESTE ARTE PASTORIL PARA DAR LUGAR A PIEZAS DE GRAN VALÍA

También existen artesanos que, a partir de las astas de venados o jabalíes abatidos en las monterías realizan distintas piezas decorativas muy apreciadas dentro del mundo cinegético.

Pero si hablamos de la madera debemos hacer referencia a Galaroza. Numerosas carpinterías hacen de esta localidad uno de los puntos de toda la provincia de Huelva con mayor tradición en este ámbito. Los carpinteros ‘cachoneros’ son maestros del mueble artesano, entre cuyas piezas destacan las sillas y mesas de estilo sevillano, esenciales en toda feria o romería, y decoradas a mano según los cánones de la cerámica de Triana. La fábrica de los Hermanos Valle sigue siendo un lugar de referencia para buscar estos modelos, en los que se pueden encontrar paisajes pintados a mano de gran valía.

Junto a ellos, Miguel Ángel Blanquiño (Cortegana), Joaquín Muñiz (Galaroza) o José Ignacio Rúa (Santa Ana la Real) son otros de los muchos exponentes de esta actividad en esta Comarca onubense.

Cerámica

Pero si hay alguna disciplina artesana con historia en la Comarca ésa es la cerámica. El importante legado de la etapa musulmana permitió el asentamiento de nuevas técnicas y la implantación de hornos árabes por toda la Sierra. Ahí se cocieron durante siglos multitud de objetos de uso doméstico así como piezas decorativas, aunque el paso de los años ha hecho desaparecer la gran mayoría de estos hornos.

Los Romeros, Aracena, Aroche o Cortegana vinculan su historia reciente con la arcilla modelada en diversas formas y utilidades. Si en la pedanía de Jabugo se fabricaban cántaros, macetas, dornillos o tinajas, en Aracena, la cerámica popular desapareció tras la muerte de Antonio Márquez Durán, último exponente del alfarero serrano en esta localidad.

En Aroche, por su parte, esta actividad se centra en la fabricación de ladrillos macizos cocidos, muy demandados y valorados aunque con una producción limitada y un duro trabajo para su fabricación, a cargo de la familia de Martín, Enrique y Juan María Duarte Rivas.

Pese a la influencia de estos pueblos en la historia de la cerámica en la Sierra, Cortegana sigue siendo el epicentro de la actividad en toda la Comarca. El arraigo de los alfares en este pueblo le confiere un papel protagonista dentro de esta rama de la artesanía, que los maestros que convivieron durante el siglo XX elevaron a la categoría de arte. Con todas las letras.

Al igual que las sillas sevillanas, la auténtica cerámica de la Sierra está decorada a mano, aunque con menor estilismo que la primera. Si hay algo que, a simple vista, diferencia una pieza cerámica de la Sierra es su decoración: el típico jaspeado de ‘engobes’ naturales, que se realiza con una cuchara cortada con diferentes muescas.

Una vez está moldeada la pieza en el torno, el alfarero chorrea los colores con la cuchara de forma aleatoria, mientras mueve el objeto para provocar la dispersión del tinte. Esta particular técnica garantiza la singularidad de la pieza, ya que tanto el moldeado a mano como la posterior decoración hacen muy difícil dos objetos similares.

La decoración con cuchara cuenta también con colores característicos, como son los azules, amarillos, blancos o verdes. Aunque hoy día se utilizan colores prefabricados, los antiguos maestros se encargaban de su preparación, con los óxidos colorantes y un mineral blanco de la vecina mina de San Telmo.

Cortegana conserva todavía talleres que realizan este tipo de piezas cerámicas decoradas ‘a cuchara’ con platos, lebrillos, juegos de café, y otros objetos que mantienen viva esta cerámica propia de la Sierra gracias a talleres como el de Mercedes La Fuente.

Piel

Otra actividad artesana con gran arraigo en la Sierra es la guarnicionería y la marroquinería, en la que el taller de Francisco Jesús González, en Aroche, es uno de sus exponentes. Las labores del campo necesitaban de piezas como los zahones o polainas a las que las manos de maestros del cuero daban vida con destreza y esmero.

El trabajo con piezas para el uso diario ha derivado con el tiempo en otras creaciones, como monederos, cinturones, bolsos, mochilas o sandalias, creaciones todas únicas, hechas totalmente a mano y a pequeña escala.

Isabel Coronado, decora a cuchara una pieza cerámica.

Trabajo en el torno.

Empresas y particulares como Azorpiel (Aracena), Taller a Pie (Alájar), Susana Luque (Almonaster), Pedro Garamundi (Aracena) o Irene Romero (Aracena), se están encargando de dar a conocer por toda España los trabajos que aquí realizan.

La gran mayoría de pueblos de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche cuentan con artesanos de la piel, aunque pueblos como Aracena, Cortegana, Almonaster la Real, Cortelazor la Real o la aldea del Calabacino (Alájar) conservan en muchos de sus vecinos la esencia de una de las artes más antiguas de la historia.

Pesado con romana.

Hierro y forja

El trabajo con el hierro compondría otro pilar esencial de la artesanía en el Parque Natural. Pese a la dureza y dificultad de este oficio, la Sierra conserva algunos herederos del Dios Vulcano que dan vida a diferentes formas con la ayuda de la fragua y el martillo. La forja artística que se realiza en Aracena (Antonio Nogales y Manuel R. Rodríguez), Cortegana (Antonio José López) o Encinasola (Francisco y Antonio Díaz), con rejas, cancelas y todo tipo de mobiliario doméstico de diseño, se funde con otra actividad que tiene también a Cortegana como epicentro.

La fabricación de espuelas, estribos y bocados para el caballo centra la actividad en la única empresa de la Sierra que mantienen la actividad: Frenería y Romanas López. Esta firma ha convertido a Cortegana en un lugar de culto para muchos amantes de la equitación de todo el mundo, que buscan sus piezas como sinónimo de calidad.

Su trabajo artesano, heredado de generación en generación ha hecho posible que Antonio José López haya obtenido la carta de Maestro Artesano, como reconocimiento al buen hacer que desempeña en su trabajo tanto con la frenería, la guarnicionería y las romanas.

Asimismo, esta misma empresa corteganesa es una de las últimas en España que aún fabrica las populares romanas, un sistema de peso muy utilizado para la época del corcho y en las matanzas del cerdo ibérico. Pese a la implantación de modernas básculas, este sistema de peso sigue estando muy arraigado entre los vecinos de la Sierra, que se resisten a dejarlas en el olvido.

Cestería

La riqueza vegetal de este Parque Natural ha sido siempre una fuente constante de recursos para sus vecinos, que han encontrado en la naturaleza materiales para su autoabastecimiento. La presencia de olivos en amplias zonas del término municipal de Zufre, Cañaveral de León o Hinojales es una fuente constante de flexibles varas para la fabricación de cestas. Hasta que las bolsas de plástico inundaron los hogares, las típicas cestas eran la mejor compañía para ir al mercado de abastos a comprar, para recolectar frutos del campo o incluso para buscar setas.

Pese a ser un oficio que está cayendo en el olvido, todavía algunos mayores de Cortegana, Galaroza o Hinojales siguen fabricando cestas de olivo que, a veces, suelen fundirse con varas de mimbre para proporcionarle distintos toques de color. Aunque casi han caído en desuso, su utilización como elemento decorativo le ha conferido una nueva vida.

Textil

Las mujeres de la Sierra también han escrito un capítulo propio dentro del mundo de la artesanía. Relegadas durante siglos a las labores del hogar, fue allí donde iniciaron una serie de trabajos preciosistas en torno al mundo textil que han abandonado el mero uso cotidiano para alcanzar cotas artísticas apreciadas más allá de nuestras fronteras.

Aracena cuenta con el Museo de Bordado de Antonia Noja, legado de esta desaparecida maestra artesana en el que se pueden disfrutar no sólo de todo tipo de trabajos tradicionales, sino también de sus réplicas de pinturas de autores universales bordadas a mano.

Otros pueblos como Alájar, Santa Ana la Real o Jabugo cuentan con artesanos dedicados a la creación de piezas textiles, como Juan Manuel López, Laura Calderón o Miguel Ángel Luna, respectivamente. Ellos son los herederos de otros talleres textiles con gran arraigo ya desaparecidos, como el que promovió a mitad del siglo XX Rosalía Gómez en Encinasola o también el de Agustina Gómez en Cortegana, coetáneo del anterior y que se especializó en el arte sacro para dar lugar a piezas de gran valor para el patrimonio de muchas Hermandades de España.

En los últimos años se han desarrollado en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche otras técnicas textiles que siguen creciendo y dando rienda suelta a la imaginación de sus creadoras. La antigua técnica de las almazuelas –‘patchwork’ en inglés– cuenta incluso con una Feria en Aracena para poner en valor el trabajo preciosista que algunas piezas llegan a adquirir. Por otra parte, la moda flamenca ha emergido en varios pueblos de la Sierra, como Arroyomolinos de León (Isabel Hernández) o Alájar (Carmen Osorno), donde los talleres se están abriendo hueco en un sector que sigue sorprendiendo con sus creaciones. De hecho, eventos como el Certamen de Moda Flamenca de Cañaveral de León y otros que se celebran por la Comarca están siendo uno de sus mejores escaparates.

Empedrado

No podríamos terminar este capítulo dedicado al mundo de la artesanía en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche sin dedicar unas líneas al trabajo heredado y perfeccionado durante siglos de muchos albañiles –ahora cada vez más mujeres también– para la creación de los empedrados decorativos en buena parte de nuestros pueblos.

Bordado en oro de Pilar Macías.

Edredón de patchwork.

Los empedrados que muchas viviendas tenían para el tránsito de los animales de carga desde la entrada a las cuadras –situadas generalmente en la parte posterior– dieron lugar con el paso de los años a expresiones artísticas plasmadas sobre el suelo con la ayuda de la piedra blanca de la zona.

Los mejores ejemplos del arte de los empedrados en la Sierra los podemos encontrar en Alájar y Linares de la Sierra. Allí, sus populares llanos, situados en el umbral de sus casas, son la mejor tarjeta de presentación de sus vecinos e incluso se han extendido con gran acierto a plazas y espacios públicos. Motivos florales, geométricos, animales o abstractos se dan la mano a través de esta técnica que los viejos maestros siguen enseñando a los jóvenes y que permite disfrutar de la belleza de estas alfombras pétreas por buena parte de la Sierra.