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Calendario Festivo. Doce meses de riqueza etnográfica

Calendario Festivo

Doce meses de riqueza etnográfica

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche está situada en la margen oeste de Sierra Morena, una zona de difícil acceso a lo largo de la historia. Curiosamente, este hecho se ha convertido en aliado para la cultura popular de sus pueblos. Su emplazamiento geográfico provocó un aislamiento durante siglos que permitió la conservación de unas señas de identidad y una cultura popular que hoy día son fiel exponente de la riqueza etnográfica de sus 29 municipios.

Las cuatro estaciones del año serrano acogen multitud de celebraciones y representaciones singulares que amenizan la vida en una comarca que está dando a conocer sus tesoros más preciados a todas las personas que la visitan. Celebraciones religiosas, paganas, danzas ancestrales, recuerdos de épocas pasadas o alianzas con la Madre Naturaleza jalonan un calendario festivo no sólo rico por la frecuencia de sus citas destacadas, sino por su singularidad.

PRIMAVERA (marzo, abril y mayo)

La primavera abre sus puertas con una de las celebraciones de mayor arraigo en toda Andalucía: la Semana Santa. Marzo es el mes de la Pasión y la devoción. Y todos los pueblos de la Sierra se preparan estos días para rendir culto a sus imágenes y para presenciar la salida de las distintas hermandades con sus tallas, un ritual que cuenta con varios siglos de historia en diferentes cofradías de Aracena, Aroche, Cortegana o Encinasola, entre otros.

El Domingo de Ramos marca la salida de numerosas cofradías, aunque los días de mayor interés comenzarán a partir del Miércoles Santo, con la salida de nuevas procesiones por las estrechas calles de cada pueblo. Y así hasta el Sábado Santo, donde la mayoría de los desfiles recorren sus calles en medio del respeto por esta tradición. Las imágenes de crucificados, nazarenos o yacentes comparten protagonismo con distintas vírgenes y los fieles ataviados con los hábitos nazarenos, que acompañan solemnemente cada estación de penitencia.

Pero la Semana Santa en la Sierra tiene también sus particularidades. En Aroche todavía se mantiene vivo el Sermón de las Siete Palabras, un auto sacramental medieval, así como el Sermón de Pilatos. Ambos se funden con las salidas procesionales de estos días.

El aroma a incienso y las notas de las bandas que acompañarán los desfiles envolverán el ambiente durante estos días para culminar en el Domingo de Resurrección con una jornada campestre. Ese día se celebra ‘El Judas’, la Gira, el Día del Huevo y el Bollo… distintas versiones del día de Pascua en el que se pone punto y final a esta celebración.

Marzo también acoge la celebración de la Feria Internacional de Caza de Rosal de la Frontera (Ficar), un encuentro para todos los amantes del mundo cinegético en esta localidad, cuyo término municipal es uno de los espacios más solicitados para la caza de perdiz con reclamo. Monteros y monteras llegados de toda la Sierra, la vecina Badajoz e incluso Portugal participan en esta feria, en la que se complementa la zona expositiva con numerosas actividades al aire libre.

En abril se celebra una de las fiestas señeras dentro de las citas ganaderas: la Feria del Ganado de Puerto Moral. Desde 1893, centenares de tratantes y ganaderos de la Comarca se reúnen en esta pequeña localidad para mostrar sus reses y adquirir nuevas con las transacciones populares que se cierran con un apretón de manos.

A comienzos de mayo, Hinojales se enfunda su traje de gala y se echa a la calle para vivir intensamente sus fiestas en honor a la Virgen de Tórtola. La danza o ‘lanza’ de un grupo de siete hombres, ataviados con trajes típicos, va estrechamente unida a su Patrona durante el recorrido por las calles de su pueblo.

Esta danza, posiblemente de orígenes celtas, se ha convertido en una expresión cultural y religiosa símbolo de la identidad de esta población, que ve desfilar a estos hombres al son de la gaita y el tamboril durante todo el trayecto que dura la procesión de su Patrona y otros actos más.

La explosión de colorido que envuelve a la primavera es también el espacio idóneo para la celebración de una fiesta que en Almonaster la Real tiene un cariz diferenciador. Sus Cruces de Mayo son el mejor ejemplo de la cristianización de celebraciones paganas que se realizó siglos atrás. Lo que en un principio era un verdadero culto a la fertilidad se ha transformado en una fiesta que, pese al paso del tiempo, no ha perdido simbolismo ni interés.

Las Cruces en Almonaster la Real reúnen a sus vecinos en torno a dos monumentos: el de la Cruz del Llano y el de la Fuente. Dos hermandades con un ritual similar en el que se funde la riqueza natural con sus coplillas populares del ‘pique’, interpretaciones del patrimonio oral en la que se ensalzan los valores de la Cruz propia y se infravaloran los de la ajena.

Todo ello dentro de un verdadero espectáculo gracias al cual hoy día se mantiene vivo el traje típico de serrana, que las mujeres de Almonaster la Real lucen el Domingo del Romero durante el recorrido por las calles de la localidad al son de las panderetas, la flauta, el tamboril y los fandangos del ‘pique’. Aunque con diferencias dentro de su ritual, no menos interesante son las Cruces que se celebran en dos aldeas del término de Almonaster la Real: Aguafría y Las Veredas (Cruz del Hoyo), en las que el traje de serrana también sigue presente.

Semana Santa de Aracena. El Cautivo.

Procesión de la Virgen de la Cabeza de Puerto Moral.

Danzantes de Cumbres Mayores.

Certamen de Pintura al aire libre en Cortelazor la Real.

Jornadas Medievales de Cortegana.

VERANO (junio, julio y agosto)

Una vez el intenso mes de mayo queda atrás, el verano acoge otras celebraciones singulares que mezclan los tintes religiosos con la tauromaquia para todos los públicos. En Cumbres Mayores, por ejemplo, el Corpus Christi funde la tradición de la danza y el arte del toreo en el mes de junio. Esta cita reúne el baile de dos grupos de danzantes, todos niños, que mantienen viva la esencia del ritual junto a sus imágenes: la de la Virgen de la Esperanza y la del Santísimo Sacramento. La vestimenta de cada grupo sólo difiere en los colores, un matiz que se suma a la danza que desarrollan: mientras que los de la Esperanzan lo hacen de espaldas a la Patrona cumbreña, los del Santísimo miran siempre de cara al Monumento.

Una vez finaliza el desfile procesional, todo el pueblo y los cuantiosos visitantes se preparan para las tradicionales capeas, que tienen su escenario principal en la calle La Portá. Numerosos aficionados demuestran su valentía y destreza, que, a menudo, no evita algún revolcón durante los tres días de capeas que se viven.

En Santa Ana la Real, las Fiestas del Voto (o del Toro), en julio, recuerdan la promesa que cuatro vecinos realizaron a su Patrona siglos atrás para que los librase de la epidemia de cólera morbo que asolaba la Comarca, a cambio de la lidia de un toro en su honor.

Aunque el toro es el protagonista, el ponche que los diputados ofrecen y la gastronomía popular animan unas fiestas de gran arraigo entre sus vecinos. Asimismo, los actos religiosos y la ofrenda floral a Santa Ana, junto a la popular subasta componen una oferta que atrae cada año a más visitantes.

Cortelazor la Real, por su parte, ha hecho de la belleza de sus paisajes su mejor tarjeta de presentación y atractivo. Cada mes de agosto, decenas de pintores invaden las calles y rincones naturales de este pueblo para participar en el Certamen de Pintura al Aire Libre, una cita ineludible para muchos desde 1999.

Pasear durante esa mañana por sus calles es como hacerlo por un gigantesco estudio de pintura, en el que en cualquier esquina, cualquier portal, o cualquier espacio, por inaccesible que parezca, tiene un artista, su caballete, lienzo y útiles, que desprenderán aromas de pinturas y aguarrás, fundidos por unas horas con las fragancias de la Sierra. Todo ello en un día de fiesta para Cortelazor la Real, que se echa a la calle para arropar a sus particulares huéspedes durante el tiempo que tienen para terminar sus cuadros.

Pero si lo que desea es retornar al pasado y vivir tal como lo hacían señores feudales, vasallos, damas y mercaderes de la Edad Media, no dude en visitar Cortegana en agosto. Las calles de esta localidad, con su Castillo al frente, viajan seis o siete siglos atrás durante sus Jornadas Medievales.

Los aledaños del Castillo de Sancho IV reviven épocas pasadas con multitud de actividades, animación de calle, gastronomía de la época e incluso la posibilidad de alquilar un traje para convertirse en la princesa o el caballero que siempre soñó. El mercadillo medieval, torneos a caballo y otros espectáculos han convertido esta localidad en punto de encuentro de los amantes del medievo de toda España.

OTOÑO (septiembre, octubre y noviembre)

Las lluvias y la llegada del frío cambian por completo el paisaje de todos los pueblos del Parque Natural aunque no por ello restan belleza a su entorno. De hecho, el otoño suele ser la época de mayores posibilidades para el visitante, con un abanico de opciones para elegir a cada cual más original.

Pero antes de esto todavía queda pendiente una última oportunidad para aliviar el calor de la mano de Los Jarritos, en Galaroza. Cada 6 de septiembre, esta localidad vive una jornadad con licencia para mojar, en la que su Fuente de los Doce Caños es el epicentro de la celebración, que se extiende a otras calles aledañas. Esta fiesta, surgida en el siglo XIX, reúne a centenares de vecinos y visitantes en el centro de la localidad, alrededor de su hermosa fuente, que surte a todos los participantes en esta singular ‘guerra del agua’. Las risas, la diversión y el agua están garantizadas en una celebración de la que nadie escapa con la ropa seca.

Más al este, la importancia del ganado y la afición al mundo del caballo tienen en la Feria Ganadera de Aroche (Fegar) un referente nacional cada mes de septiembre. Concursos morfológicos, de doma, exposiciones, una feria de muestras y numerosas actividades lúdicas conforman su programación.

Otoño es también la estación del año en la que la Sierra hace gala de su legado histórico a través de las Jornadas de Cultura Islámica de Almonaster la Real (octubre), que transportarán al pueblo a su etapa de esplendor andalusí. Charlas, exposiciones, degustaciones gastronómicas, y diversas actividades transforman el centro histórico de Almonaster la Real en una antigua medina, en la que no falta su zoco ni las llamadas al rezo en su mezquita, que recupera la actividad de diez siglos atrás.

En noviembre, toman el relevo las Jornadas Sefardíes de Santa Olalla del Cala, en las que recupera una etapa de floreciente convivencia entre las tres culturas históricas. Estudiosos de la presencia judía en España tienen aquí una cita, que se extiende durante cuatro jornadas de conferencias y actividades lúdicas, en las que se ahonda en el legado de este pueblo, que tuvo una destacada presencia en la Santa Olalla de hace unos cinco siglos.

Los Jarritos, Galaroza.

Jornadas Islámicas de Almonaster la Real.

Rehiletes, Aracena.

INVIERNO (diciembre, enero y febrero)

Las festividades de la Constitución Española (6 de diciembre) y de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) conforman uno de los mejores puentes para visitar la Sierra y conocer una de sus celebraciones más originales, estrechamente vinculada al castañar. En la noche del 7 de diciembre, Aracena vive su popular fiesta de los rehiletes, en la que estos artilugios, compuestos por hojas de castaño, hacen las delicias de niños, y no tan niños.

Distintas hogueras llenan las plazas de la localidad para la quema de los rehiletes, dando lugar a un espectáculo simbólico de luz, color y purificación. Una vez que el castaño se ha desprendido de sus hojas, los grupos de niños acuden al campo a fabricar manualmente sus rehiletes, a partir de una vara de olivo a que se insertan las hojas de castaño.

EL AISLAMIENTO GEOGRÁFICO VIVIDO EN LA SIERRA DURANTE SIGLOS HA SIDO UN ALIADO PARA MANTENER LA ESENCIA DE MUCHAS DE SUS FIESTAS TRADICIONALES

Cuando llega el día (y previo secado del rehilete para su óptima combustión), todo el mundo se concentra en las candelas y acerca sus rehiletes para que prendan. El inicio de las llamas va unido al movimiento circular del brazo que lo sostiene para permitir la combustión perfecta de este cilindro vegetal, una tradición en la que niños y mayores disfrutan por igual realizando figuras de luz en la oscuridad de la noche.

Esta proliferación de hogueras para la purificación en la víspera del 8 de diciembre también se extiende a Linares de la Sierra, Los Marines o a la aldea de La Umbría (Aracena), donde queman sus ‘avalorios’.

Dentro de las fiestas navideñas no podemos olvidar la tradición del Belén Viviente de Galaroza ni las Cabalgatas de Reyes Magos, de entre las que destaca la de Higuera de la Sierra. Los vecinos de Galaroza aprovechan la atalaya de la ermita de Santa Brígida y sus aledaños para escenificar la Belén de Judea del año 1.

En sus alrededores, y al aire libre, medio centenar de cachoneros dan vida a un Nacimiento en el que no falta detalle. Pastores, agricultores, una taberna, carpinteros, castañeros, José, María, el Niño, animales e incluso arroyos y una noria se enmarcan a la perfección en el medio natural durante las frías noches de diciembre.

La noche del 5 de enero, por su parte, la magia y la ilusión de los Reyes Magos inundan las calles de Higuera de la Sierra, un municipio de unos 1.300 habitantes que disfruta de su fiesta más señera junto a las 30.000 personas que acuden a contemplar la belleza de su Cabalgata, la segunda más antigua de España.

Si hay algo que caracteriza a esta Cabalgata es la escenificación que realizan los vecinos sobre las carrozas. Hombres, mujeres, niños y ancianos representan las estampas del Antiguo Testamento como si figuras pétreas fuesen, haciendo frente al intenso frío e incluso a la lluvia que suele acompañar la noche de Reyes en la Sierra. Su esfuerzo desde 1918 les ha valido la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía por la Consejería de Turismo y Deportes de la Junta de Andalucía.

Cabalgata de Reyes Magos de Higuera de la Sierra.

Para cerrar este ciclo festivo invernal no podemos dejar a un lado a la fiesta del colorido y la diversión por excelencia, el contrapunto a la Cuaresma. Con la llegada de febrero, la Sierra saca sus mejores disfraces para celebrar el Carnaval.

La fiesta satírica por excelencia inunda pueblos como Galaroza, Cortegana, Cala, Aracena, Santa Olalla del Cala, Cañaveral, Hinojales, Cortelazor o Cumbres de San Bartolomé, que desempolvan sus mejores disfraces para vestir estos días de humor y color. Eso sí, sin olvidar a sus símbolos, tan curiosos como la Cebolla (Aracena), el Chorizo (Cortegana), la Gallipierna (Cala) o el Hueso de Jamón (Santa Olalla del Cala) que serán pasto de las llamas al final de la fiesta.

ROMERÍAS

El buen tiempo que se inicia con la primavera es el mejor aliado para la celebración de las romerías de la Sierra. Cada pueblo de esta Comarca tiene, al menos, una cita romera a la que acudir a lo largo del año, una fecha marcada en rojo por todos sus vecinos, que se desplazan a distintos enclaves naturales para celebrar su jornada de convivencia en torno a la imagen venerada.

Una de las primeras en abrir la cita anual es la de la Virgen de Flores, en Encinasola. El Domingo de Resurrección, sus vecinos acuden a la Ermita de Flores, situada a escasos kilómetros del casco urbano, y traen a la imagen hasta la Parroquia de San Andrés. Ahí presidirá el altar mayor una semana completa hasta el Lunes de Albillo (ocho días después del Domingo de Resurrección), en el que todo el pueblo y visitantes se trasladan de nuevo hasta la Ermita para llevar a su Patrona y disfrutar de una jornada festiva en la que no faltan los populares fandangos de Encinasola, uno de sus tesoros orales.

En Almonaster la Real también se celebra, quizá, la romería con mayor historia de toda la Sierra. Desde 1606 (y de forma ininterrumpida), la Dehesa de la Aguijuela es el escenario elegido para pasar unos días junto a Santa Eulalia en un paraje que acoge una ermita del siglo XV y una plaza de toros del que se tiene documentación, al menos, desde 1678. Al margen de los actos de hermandad y buen ambiente reinante, uno de los momentos más emotivos es la Tarde en el Río, en la que se pueden escuchar los fandangos de Santa Eulalia a orillas del río Odiel.

Otro paraje natural de gran simbolismo romero son los Llanos de la Belleza, a los pies de Aroche. Junto a las excavaciones de la ciudad romana de Turóbriga que se están realizando actualmente, se erige la ermita de San Pedro de la Zarza (siglos XIII – XV), popularmente conocida como de San Mamés, un templo cargado de historia y riqueza patrimonial hasta el que todos los arochenos acompañan a su Patrón. Ahí pasarán unos días de celebración religiosa y festiva en uno de los rincones más encantadores de toda la Comarca.

San Mamés, en mayo, y San Antonio, en junio. La vecina Cortegana se va de romería al mes siguiente de la mano de una multitudinaria celebración en la que todo el pueblo se desplaza en comitiva hasta las dehesas de la finca El Rincón. Allí, en la aldea de La Corte, los romeros y romeras de San Antonio viven unas jornadas de celebración en las distintas casetas instaladas en las que no faltarán los mejores exponentes de nuestra exquisita gastronomía.

Ya en septiembre, la Sierra pone rumbo hacia la Peña de Arias Montano, en Alájar. El retiro paradisíaco del célebre humanista del Renacimiento ve rota su tranquilidad habitual durante la jornada del 8 de septiembre, en la que se celebra la romería de la Reina de los Ángeles.

Miles de personas llegadas de distintos pueblos de los alrededores e incluso de la vecina Cuenca Minera y Sevilla, llegan a pie, a caballo o en carrozas ese día para participar en una celebración con más de ocho décadas de vida. La Peña se convierte ese día en un hervidero de fieles y romeros llegados de distintos lugares a uno de los espacios naturales más vistosos de todo el Parque Natural.

Romería de Alájar.